La Lithodes santolla, comúnmente conocida como centolla o centolla patagónica, es un crustáceo decápodo que habita en las frías aguas del Atlántico sur y del Pacífico, incluyendo las costas de Chile y Argentina. Esta especie es reconocida por su gran tamaño y por su cuerpo cubierto de espinas, lo que le otorga una apariencia robusta y distintiva.

La centolla se encuentra principalmente en fondos rocosos y fangosos, desde la zona intermareal hasta profundidades que pueden superar los 600 metros. Es un depredador y carroñero que se alimenta de una amplia variedad de organismos, incluyendo moluscos, equinodermos y pequeños peces, contribuyendo así al equilibrio de los ecosistemas marinos profundos.

La Lithodes santolla es de gran importancia comercial en la industria pesquera de Chile y Argentina. Su carne es altamente valorada por su delicado sabor y textura, y la pesca de la centolla constituye una fuente importante de ingresos para comunidades costeras. Debido a su alta demanda, la especie ha sido objeto de una explotación intensiva, lo que ha llevado a la implementación de rigurosas regulaciones pesqueras para asegurar su sostenibilidad.

Este crustáceo presenta un exoesqueleto de coloración rojiza o anaranjada, con patas largas y espinosas que le permiten moverse eficientemente en el fondo marino. Aunque es una especie que se enfrenta a desafíos por la sobreexplotación, su manejo adecuado busca asegurar la preservación de las poblaciones y la continuidad de su rol en los ecosistemas marinos y en la economía local.

Fotografía de Bernardo Toro

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